Blog Aromático

¿Qué aceites esenciales No utilizar en tu difusor?

Es interesante pensar que recordamos el 35% de lo que olemos frente a tan solo el 5% de lo que vemos y que podemos recordar un aroma en el tiempo que de repente aflora en nuestras emociones por muchos años que pasen.  ¿Quién no recuerda algún aroma que nos lleva de inmediato a nuestra infancia?

Mediante la inhalación y la difusión tenemos muchas veces ese flechazo aromático que nos lleva por primera vez a la aromaterapia, algunas veces sin ser conscientes de las muchas propiedades que nos regalan los aceites a través de todas las moléculas que estamos respirando.

La vía olfativa nos permite mejorar la comunicación, relajarnos mejor, reforzar nuestro sistema inmunitario, combatir el stress, nos ayuda a mejorar nuestra concentración, limpiar el ambiente evitando así contagios, aromatizar espacios de manera natural, mejorar la calidad de nuestro sueño, crear bienestar emocional, conectar con la naturaleza en nuestros hogares y alejar insectos.

Hoy os quiero hablar sobre mi elección a la hora de difundir los aceites esenciales. Hay algunos aceites más acertados para utilizar por vía olfativa y otros que no debemos utilizaremos nunca por esta vía:

Evitaremos siempre aquellos aceites que puedan resultar irritantes para ojos y mucosas en especial aquellos que contengan fenoles como el orégano o el tomillo timol entre otros y tomaremos precauciones con aquellos que contengan cinamaldehídos como el mentol o el eugenol entre los que se encuentran las canelas, el clavo, la albahaca sagrada y la familia de las mentas, aceites que difundiremos siempre en combinación con otros aceites esenciales y en cantidades mínimas.

Por otro lado, evitaremos aquellos aceites esenciales cuyo precio sea elevado por su rendimiento como puede ser el neroli, la rosa damascena o inclusive la manzanilla romana. en este caso podemos inhalar directamente del frasco, personalizar un inhalador, hacer un perfume oleoso o inclusive poner unas gotas en un pañuelo e inhalar directamente.

Y por último evitaremos aquellos aceites que sean densos que provienen de algunas resinas como el bálsamo de Perú o el benjuí, menudas he liado yo en algunos de mis difusores en mis inicios.

Para los niños y bebés siempre adaptaremos nuestra selección y para los bebés no difundiremos cuando están presentes en la habitación.

Os invito a explorar esta vía aromática que tanto nos regala, me encantará seguir compartiendo más sobre ello  con vosotros en mis talleres. Al mismo tiempo os animo a desterrar para siempre de vuestros hogares esos ambientadores artificiales tan perjudiciales para nuestro bienestar.

 

 

 

 

 

 

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